Descifran una parte del Manuscrito Voynich del S. XV con IA

En 1912 Wilfrid Voynich, un anticuario polaco que dirigía uno de los mayores negocios de libros raros del mundo, adquirió varios ejemplares a la Sociedad de Jesús, que necesitaba sanear sus arcas. Entre ellos destacaba un misterioso libro escrito hacia el S. XV del que nadie sabía cómo descifrar su contenido. Compuesto de algo más de 250 páginas, el volumen estaba escrito en una impenetrable ortografía que no se parecía a ningún otro idioma conocido, ni sus reglas gramaticales podían compararse con la de otros contemporáneos.

Durante los últimos 80 años, diversos académicos, aficionados y expertos en lingüística han tratado de desentrañar el contenido de este libro, que por encima parece un tratado de alquimia (el arte de transformar metales para obtener oro) o de botánica, llegando a menudo a la conclusión de que se trataba de un elaborado engaño de algún autor desconocido que, hacia 1420, lo escribió para venderlo a alguno de los nobles que buscaban el secreto de la eterna juventud. No en vano, el rey de Bohemia Rudolf II pagó por él 600 ducados de oro a finales del S. XVI, unos $85.000 al cambio de hoy.

Recientemente, los profesores Bradley Hauer y Grzegorz Kondrak de la Universidad de Alberta han publicado un estudio en el que, aplicando técnicas de aprendizaje automático, han determinado que el texto podría estar escrito en una forma de hebreo, aunque utilizando una grafía propia y ciertas alteraciones de su gramática para hacerlo incomprensible al lector ocasional.

Los autores llegaron a esta conclusión aplicando un algoritmo de aprendizaje al que se le expuso la Declaración Universal de Derechos Humanos traducida a 380 idiomas distintos, para que el sistema definiera los patrones característicos de cada uno de ellas, con independencia del juego de caracteres usados. El resultado es que el sistema identificó el manuscrito Voynich como “hebreo”. Los primeros intentos de aplicar estas conclusiones al texto son paradójicos. Por un lado, parece funcionar bien cuando se aplica a palabras individuales, pero por otro el conjunto del texto no tiene mucho sentido. Así, la primera frase del libro se traduce como “Ella hizo recomendaciones al clérigo al hombre de la casa a mí y a la gente”.

Más información: Transactions of the Association for Computational Linguistics