El diseño de procesadores en 3D es el siguiente paso

NVidia presentó hace poco su arquitectura Volta, que promete abrir las puertas de una era de hiper-procesamiento en palabras de su CEO Jen-Hsun Huang. Desde hace más de 40 años, los fabricantes de microprocesadores se las han arreglado para mantener el ritmo constante de la Ley de Moore: cada 18 meses disponemos del doble de capacidad de cómputo en el mismo espacio. A veces esto se ha conseguido mediante la miniaturización y otras veces con ingeniosos trucos de gestión de memoria, pero ¿estamos llegando al límite?

La solución de NVidia es el diseño tridimensional de los procesadores, arquitecturas que no se limitan a depositar más y más transistores sobre una superficie de trabajo, sino que apilan estos para que la comunicación entre núcleos de procesamiento no se produzca sólo de un lado a otro del chip, sino también de arriba a abajo.

NVidia no es la primera en proponer diseños exóticos para acelerar el funcionamiento de los sistemas. En 1971 Seymour Cray diseñó el famoso Cray-1 en forma de toro para reducir la distancia entre los elementos de memoria y procesamiento. El problema es que sistemas más compactos tienen más problemas para disipar el calor, requieren un mayor esfuerzo de diseño y son más difíciles de fabricar. ¿Merece la pena el esfuerzo? Un estudio del Instituto de Tecnología de Georgia basado en un prototipo interno señalaba que estos sistemas tienen en efecto más problemas con la gestión del calor generado, pero que las aplicaciones con una gran demanda de movimiento de datos, como las redes neuronales, se benefician de forma notable.

Más información en Next Platform.

Fotografía de NVidia.