¿Estudio de mercado o espionaje de usuarios?

Orange ha anunciado a bombo y platillo los resultados de un estudio realizado, mediante el seguimiento de 5 millones de dispositivos, entre otoño de 2014 y verano de 2016. El informe, presentado en el último Mobile World Congress, tenía como objetivo estudiar el uso de esa información para desarrollar políticas de gestión del turismo en Barcelona mediante técnicas de Big Data, algo que en principio podría parecer interesante.

Algunos resultados son simpáticos, como constatar que los franceses son más madrugadores que los americanos, mientras que otros pueden tener valor económico, como el hecho de que el número de turistas en todos los perfiles es el doble en el barrio del Ensanche, que en Gracia, o que Sants/Montjuic es el segundo destino más visitado de la ciudad a todas horas.

El problema es que para realizar este estudio se han utilizado, precisamente, los datos de esos 5 millones de dispositivos sin informar a los usuarios de lo que se estaba haciendo, más allá de las cláusulas de adhesión innegociables que todos debemos aceptar en los contratos con operadoras. La pregunta que viene a la mente es si, cuando alguien iba de un lado a otro, recibía un mensaje del operador diciendo algo como “sus movimientos están siendo monitorizados para deducir su comportamiento y hacerle ofertas que no pueda rechazar con facilidad”.

Porque, aunque el responsable de innovación en Orange Juan Antonio Torrero, asegure que los datos se han “anonimizado”, lo cierto es que a renglón seguido indica que se han utilizado “datos socialdemográficos básicos” (edad, género y código postal). Si saben mi edad, mi género, de dónde soy, por dónde me muevo y cuándo uso el móvil ¿me estudian o me espían?

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