Los algoritmos de análisis determinan la música que triunfará

En 2015 Spotify adquirió The Echo Nest, mientras que Apple se hizo con Semetrec. ¿Qué tienen en común estas dos empresas? Que ambas se dedican al análisis del consumo de música, proporcionando información sobre los temas más comerciales o más demandados por los usuarios. La adquisición de compañías tecnológicas emergentes es una constante en el mundo de Big Data. Lo que sorprende es hasta dónde llega el campo de aplicación de estas técnicas.

En palabras de la propia Echo Nest, “Nuestra plataforma de inteligencia musical sintetiza miles de millones de puntos de información y los transforma en comprensión musical, que nos ayuda a potenciar aplicaciones de música más inteligentes para nuestros clientes“. ¿Qué quiere decir “más inteligentes“? Como todo en el mundo de Big Data aplicado al consumo, que se anticipa a las acciones del usuario para reproducir esa canción que mejor encaja con el momento y situación en que se encuentra.

En los dos años que han transcurrido desde esas adquisiciones la cosa no ha cambiado sino que va a mejor… o peor, según se mire. Pandora, una empresa que por el momento sólo funciona en Estados Unidos, ha impulsado el Music Genome Project, un esfuerzo titánico para analizar y comprender la música más allá de las clasificaciones por género. Porque Queen, en teoría, era un grupo “rock”, pero en cualquiera de sus discos encontramos temas de pop, gospel, folk e incluso ragtime.

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Fotografía de George Webster.